viernes, 21 de julio de 2017

Historia del cine en el siglo XX. La llegada del cine sonoro. Ficha 10

Historia del  cine en el siglo XX. La llegada del cine sonoro. Ficha 10

En 1927 la productora Warner Brothers intenta revitalizarse económicamente con una apuesta audaz: El cantor de Jazz, que incluye por primera vez una canción. El éxito fue tan grande que luego todas las productoras incorporaron el sonido a sus películas.
Para un espectador de hoy parece difícil imaginar que el público asistente a las películas mudas no guardara silencio durante las proyecciones, leía rótulos en voz alta e incluso comentaban las escenas. La presencia de un pianista que acompañaba con su música la proyección nos resulta hoy impensable, pero esa era la realidad. El piano vertical o la pianola acompañaban a la pantalla en las salas de cine primigenias. La llegada del cine hablado obligaba a escuchar los diálogos, haciendo de los espectadores personas más reflexivas y exigiendo una concentración que anteriormente no era necesaria. Esto suponía un cambio, puesto que ese tipo de espectador, más culto, más urbanita, lo era del teatro, mientras que el del cine se consideraba vulgar, más rural. Pero también el trabajo tenía que ser diferente, no se podía hablar en el plató durante los rodajes, las primeras cámaras eran muy ruidosas y junto con el operador permanecían encerradas en un enorme cajón insonorizado, hasta que, poco a poco, se fueron perfeccionando. Hábitos de años atrás tenían que ser variados por el nacimiento del sonido. Amén de los avances en las tomas de sonido, tipos de micrófonos, etc.
En su contra jugaban elementos tales como las diferentes condiciones de sonorización que hacían que las películas sonasen de distinta manera en función de la categoría de las salas en las que se proyectaban. El problema de la sincronización de los labios fue endémico del sistema Vitaphone hasta su desaparición en 1930 y era una gran preocupación en un principio la mala relación entre los niveles del diálogo con la música.
El 6 de octubre de 1927 se estrena El cantor de jazz.

El cantor de jazz. Al Jolson en “El cantor de jazz”.
 El éxito que supuso para la Warner como productora esa primera experiencia, animó a la compañía Vitaphone a plantear un nuevo proyecto conjunto. Esta iniciativa se plasmaría al año siguiente con el estreno de El cantor de jazz. Canciones de Al Jolson interpretadas al piano, e incluidas en cuatro segmentos sincronizados, junto con la famosa frase premonitoria “You aint´ heard nothin´ yet” (todavía no has oído nada) han dado renombre a una película que hizo ver a muchos profesionales y al público que el sonido era ya una realidad. Pero es una película muda a todos los efectos, puesto que de sus ochenta y ocho minutos apenas doce están sonorizados, cuatro o cinco canciones.
El Cantor de Jazz. El hijo de un rabino lucha por dedicarse al mundo del espectáculo, en contra de los deseos de su padre, que le insta a seguir su ejemplo. Su madre le apoyará en la decisión. Partiendo de una premisa argumental simple, el peso de la película recae en la atractiva presencia de Al Jolson, un actor muy popular y querido del “stage” norteamericano por aquella época (T.C.).



Pocos años después, por intereses comerciales, el sonido Vitaphone desapareció, pero la revolución del sonoro se había iniciado. El éxito hizo a muchas productoras lanzarse a la aventura del cine hablado.

Se dice que esta película salvó a los hermanos Warner de la quiebra, por su éxito en taquilla y porque Al Jolson había aceptado ciertas concesiones salariales y pospuesto el cobro de sus honorarios. ¿Pero fue realmente un éxito de taquilla? Sin lugar a dudas lo fue, pero no la más taquillera de aquel momento. Permaneció en la gran mayoría de las salas sonorizadas del momento durante varias semanas, con una salvedad: la honestidad de los jefes de salas de cine era más que cuestionable y por lo tanto sus datos tienen una fiabilidad relativa. Cuadraban las cifras a las necesidades de la sala; guardaban los números reales como secretos industriales; llenaban las salas, en ocasiones, con entradas regaladas que podían abonar los propios jefes de sala; cuando la sala estaba llena existía ya en aquel entonces la reventa, lo que contribuía a desvirtuar los verdaderos ingresos.
De acuerdo con los datos suministrados en el capítulo correspondiente de la 
Historia General del Cine de la editorial Cátedra, en sus primeras once semanas la recaudación del filme de la Warner sitúa esta película en la mitad de la totalidad de las catorce mayores salas del momento. Este dato ha de ser considerado de manera relativa y no sirve para medir la popularidad de Al Jolson ni de El cantor de jazz puesto que existían salas bastante mayores en aforo y que, previo a la proyección de la película, tenían un espectáculo en vivo que, en ocasiones, era más importante que la proyección y atraía mayor cantidad de público que el filme por sí mismo.
Finalmente y por ubicar en su contexto esta película, diremos que es coetánea de otras tan importantes y conocidas como AmanecerThe Big ParadeRey de ReyesAlas y que las estrellas de los años veinte, ChaplinValentinoMenjou, abrían paso a personajes como Gary CooperGreta GarboLaurence Olivier, y las inolvidables  Marlenen Dietrich y MaeWest 

El cine sufre una revolución. Además de los problemas técnicos que genera la necesidad de captar el sonido, se añade la exigencia de reconvertir las salas, de escribir guiones. Todo ello fue un examen crucial para desarrollar el Star System. Muchos actores no lograron adaptarse. Entonces nace una generación de estrellas que viene del teatro y los musicales como Marlene Dietrich, Claudette Colbert, Gary Cooper, Clark Gable, Humphhrey Bobgart, y de grandes directores como Lubitsch, Capra, Hawks, Cukorr, Ford.
El cine sonoro coincide con el crack económico de 1929 y la Gran Depresión en los EE.UU.


Una película emblemática del período es: The Grapes of Wrath  Las uvas de la ira;  es una película estadounidense dirigida por John Ford basada en la novela del mismo nombre de John Steinbeck que había obtenido por ella el premio Pulitzer
La película fue realizada en una época, los 40, en la que el cine estadounidense tendía a evitar las películas de realismo social. La película es más optimista que la obra literaria en la que se basa.



Argumento

La historia es la de una familia de granjeros de Oklahoma, Tom(Henry Fonda) y Ma Joad(Jane Darwell)), ubicada en la década de los 30 que tras el crack del 29 son expulsados de su tierra y tienen que emigrar a California. Realizan un duro viaje en un Hudson"Super Six", pasando por diversas vicisitudes en lo que creían muy erróneamente que era el paraíso. Ver (https://es.wikipedia.org/wiki/The_Grapes_of_Wrath_(pel%C3%ADcula)

John Ford

Ver: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/ford_john.htm
(Sean Aloysius O'Feeney; Cape Elizabeth, EE UU, 1895 - Palm Desert, id., 1973) Director de cine estadounidense. Miembro de una familia de emigrantes irlandeses, era el menor de trece hermanos. Su hermano Francis Ford, actor y director, fue quien le introdujo en el mundillo del cine, en el que recorrió todo el escalafón antes de trabajar como ayudante de David W. Griffith y Allan Dwan.

John Ford







En 1917 sustituyó a su hermano en la dirección de un western de corta duración. Ésta fue la primera de las ciento cincuenta películas que habría de dirigir, más de setenta de las cuales pertenecen al período del cine mudo. Sus trabajos más importantes de esta etapa fueron para la Universal: Straight ShootingMarked MenCaminos de desesperación.
A mediados de los años veinte inició su colaboración en exclusiva con el productor William Fox, resultado de la cual fueron títulos como El caballo de hierro (1924), que lo consagró como uno de los grandes directores estadounidenses, Tres hombres malos o El legado trágico, la primera de sus películas dedicadas a temas irlandeses, que obtuvo un gran éxito.
Con la irrupción del sonoro, el cine de Ford experimentó una evolución no ya en lo temático, donde siguió abordando con gran hondura psicológica temas como la forma de vida propiamente estadounidense (en películas corales como la trilogía protagonizada por Will Rogers) o el comportamiento del individuo frente a acontecimientos que lo desbordan (entre los que cabe encuadrar títulos como La patrulla perdida o La diligencia, de 1934 y 1935 respectivamente), sino en lo visual y narrativo, terreno en el que se hizo patente la influencia del expresionismo alemán y en el que Ford fue aumentando poco a poco el alcance de su cámara para introducir como elemento clave del filme el entorno paisajístico (en particular, el Monument Valley de Utah).


Fotogramas de La diligencia (1935)
El hombre tranquilo (1952)

Títulos destacados de las décadas de 1930 y 1940 fueron, amén de los citados, El delator (1935), por la que obtuvo su primer Oscar, El joven Lincoln (1939), Las uvas de la ira (1940), adaptación de la novela homónima de John Steinbeck que le supuso su segundo galardón de la Academia, Hombres intrépidos (1940) y Qué verde era mi valle (1941), retrato de una zona minera galesa y tercer Oscar para el director. Mención aparte merecen westerns como la trilogía dedicada a la caballería estadounidense (Fort Apache, 1948; La legión invencible, 1949; Río Grande, 1950), o Pasión de los fuertes (1946), centrada en el legendario tiroteo del OK Corral, que sentaron las bases del género y le valieron el beneplácito de crítica y público.
Además de contar siempre con un sólido elenco de secundarios (entre los que destacan nombres como los de Ward Bond o Walter Brennan), dos actores repitieron protagonismo en varios de estos títulos y se convirtieron en los rostros más característicos de su cine: Henry Fonda yJohn Wayne que en 1952 aparecería de nuevo en el reparto de una de las obras maestras del director, El hombre tranquilo (1952), la historia de un boxeador estadounidense que, acosado por el fantasma de un homicidio involuntario, regresa a su Irlanda natal, en un intento de huir de sí mismo.
Tras el cuarto Oscar obtenido por este último título, Ford se convirtió en una auténtica leyenda viva de la cinematografía de Estados Unidos, a la que continuó enriqueciendo con nuevos filmes de creciente depuración estilística y formal como Mogambo (1953), una especie de western ambientado en África y una de sus películas más populares, la obsesiva Centauros del desierto (1956) y otras dos nuevas obras maestras: Dos cabalgan juntos (1961) y El hombre que mató a Liberty Valance (1962), ambas protagonizadas por James Stewart. El año 1966 dirigió Siete mujeres, un filme rodado en su totalidad en estudio, que narra los últimos momentos de una misión estadounidense en China y con el cual se despidió de la profesión.

Solo para uso educativo.
Ver:  Arterama página 405



No hay comentarios:

Publicar un comentario